7 abr. 2019

Kefir de leche

Kefir de leche

Desde hace ya algunos meses tomo casi a diario kefir de leche. Como sé que tiene muchas propiedades he querido compartir con vosotros la manera de prepararlo. Lo ideal es tomarlo tal cual, añadiéndole semillas, fruta seca o fruta fresca, pero también se puede usar en muchas recetas. Es cierto que si lo cocinamos, pierde todo su poder probiótico, pero a veces os podéis encontrar con una cantidad de kefir que no vais a tomar y podéis aprovecharlo como sustituto del yogurt en numerosas preparaciones.

El kefir de leche es una leche fermentada con granos de kefir de leche. Estos granos de kefir de leche son una comunidad de levaduras y bacterias que viven juntos y que al fermentar la leche nos ayudan a preservarla y a convertirla en un alimento probiótico muy nutritivo. En realidad es algo parecido a lo que ocurre con el yogurt, aunque existen algunas diferencias: el kefir es más líquido y más agrio que el yogurt, es más fácil de preparar ya que no tienes que medir la temperatura de la leche ni tan siquiera calentarla y, lo más importante, es que tiene una composición microbiana mucho más diversa que el yogurt.

Cada grano de kefir de leche es es diferente. Su composición microbiana depende del tipo de leche que uséis (mejor pasteurizada que uht y mejor todavía si es ecológica) para alimentarlos y también del ambiente en el que se fermente el kefir. Si no conocéis a alguien que os pueda pasar algunos de estos granos, hoy en día se pueden conseguir granos de kefir de leche gratis en Internet. Hay muchos grupos en Facebook donde se regalan, así que no os preocupéis.

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Ingredientes:

  • 1/2 litro de leche entera y cruda (yo no puedo conseguir este tipo de leche y por eso uso leche fresca pasteurizada). Puedes usar leche de vaca, de cabra, de oveja... 
  • 2 cucharas de granos de kefir de leche. 

Preparación:

  1. Pon una cuchara de granos de kefir de leche en un tarro de vidrio y llena el tarro de leche. 
  2. Tapa el tarro con una tela y sujétala con una goma. No lo cierres con una tapa. 
  3. Déjalo que se fermente en un armario de tu cocina durante 24 horas, para que no le dé directamente la luz del sol. 
  4. Pasado este tiempo, cuélalo usando un colador de nylon en lugar de uno metalizado. Para colarlo da pequeños golpes al colador o usa una cuchara de madera y remueve suavemente para no dañar los granos de kefir. 
  5. Pasa los granos a un recipiente de vidrio limpio y echa de nuevo leche. 
  6. El kefir de leche que acabas de colar, lo puedes tomar ya o lo puedes guardar en otro tarro de vidrio con tapa y fermentarlo de nuevo otras 24 horas dejándolo en la encimera de la cocina. Para esta segunda fermentación puedes añadir trozos de fruta fresca, seca, fruta batida... 
  7. Cuando no quieras tomar kefir, cubre los granos con leche, pon la tela y la goma y mete el frasco en el frigorífico para que la fermentación vaya más despacio. El kefir dura meses dentro de tu nevera aunque yo siempre lo dejo unos pocos días.

Fuente: Yo soy pachamista.

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