21 ene. 2018

bollos de mantequilla

bollos de mantequilla

La imagen lo dice todo. No sé como explicar lo ricos que están estos bollos de mantequilla. Si vais a Bilbao, los veréis por todas las pastelerías. No es la única ciudad donde se venden, pero si es cierto que en Bilbao el cariño y la devoción que se le profesa es enorme. Se trata de un bollo suizo relleno de una crema de mantequilla suave, deliciosa y adictiva. Bueno, todo el bollo en su conjunto lo es. Empiezas a comer uno y ya estás penando en el siguiente. Esto es inevitable.

Lo bueno de esta receta es que no tienes que amasar apenas la masa, tan solo tendrás que tener paciencia porque los tiempos de levado son largos. Como siempre, todo lo bueno se hace esperar.


Ingredientes (para unos 15 bollos):
100 g. de azúcar
100 g. de mantequilla en pomada
125 ml de leche hervida y enfriada a temperatura ambiente
12 g. de levadura fresca
3 huevos medianos
500 g. de harina de fuerza (13% proteína) tamizada
1 yema con un poco de agua para dar brillo
azúcar para espolvorear (opcional)

Ingredientes (para la crema de mantequilla):
200 g. de mantequilla en pomada
3 yemas
200 g. de azúcar
100 ml de agua

Preparación de los bollos:
Aparta un poco de la leche que necesitas para la receta y diluye la levadura fresca en ella. Deja reposar unos 10 minutos.

En un recipiente amplio mezcla el harina tamizada, la sal y el azúcar.

En otro recipiente mezcla el huevos y la leche.

Une todo (excepto la mantequilla) y mezcla a mano. Mi consejo es que como cada harina es diferente, no la eches toda y vayas añadiendo la cantidad que tu masa necesite. La masa debe quedar blanda, así que con unos 500 gramos será suficiente.

Echa la masa en la encimera y añade la mantequilla a temperatura ambiente. Mezcla con las manos hasta que la mantequilla desaparezca. No te preocupes por la masa, no es necesario que quede super lisa.

Coloca la masa en un bol espolvoreado con harina y cúbrelo con un paño. Deja reposar la masa a temperatura ambiente durante 3 o 4 horas, hasta que haya doblado su tamaño. En invierno las masas suben más despacio y por eso para acelerar el proceso, lo que yo hago es meter el bol en el horno apagado.

Cuando la masa haya doblado su volumen córtala en porciones de 50 gramos y dales forma redondeada. Para esto no necesitas apenas harina.

Coge cada una de las bolas y dóblalas sobre si mismas y dales forma de croqueta. Coloca la parte del pliegue en la parte inferior para que queden bien selladas. Cubre con papel film y deja levar una 1 hora aproximadamente. También las puedes dejar para este levado dentro del horno apagado. Además, en este punto, si lo prefieres, las puedes congelar cubiertas con un film de plástico. Cuando quieras hornearlas, déjalas todo un día en el frigorífico y después una hora a temperatura ambiente antes de hornear. Quedan también muy bien.

Cuando hayan aumentado su tamaño, pincélalos con la mezcla de yema y agua, y si quieres echa un poco de azúcar por encima.

Cuece durante unos 10-12 minutos en horno precalentado a 180 ºC o hasta que se hayan dorado como en la foto. Saca los bollos y déjalos enfriar sobre una rejilla. Después, córtalos por la mitad y rellénalos de crema de mantequilla.

Preparación de la crema de mantequilla:
Prepara un almíbar con el agua y el azúcar hasta que esté en punto de hebra floja. Es decir, cuando, estando todavía transparente, metas el dedo índice en el almíbar y al juntarlo con el pulgar y después separarlo se forme un hilo que se rompe al alejar los dedos entre sí.

Separa el almíbar del fuego y échalo, poco a poco y sin dejar de batir con una varilla, en el recipiente donde tengas las yemas de huevo ya batidas. Bate constantemente a fuego bajo hasta que el líquido engorde un poco.

Deja que se enfríe completamente y añade la mantequilla en pomada, poco a poco batiendo con varillas hasta que obtengamos una crema espesa. En el frigorífico se solidificará ligeramente, así que si quieres que se ablande de nuevo, déjala a temperatura ambiente un poco.

Fuentes: biscayenne y Dan Lepard.



No hay comentarios: