1 ene. 2018

roscón de Reyes



No podía faltar esta receta en mi recetario. Son muchas las versiones que podéis encontrar en Internet del Roscón de Reyes y después de varias pruebas, me quedo con esta receta. Fácil de preparar, aunque eso sí, se necesita un poco de tiempo. Yo comienzo a las 7:30 de la mañana para que el roscón esté listo para las 16:30 de la tarde. La miga queda muy tierna y si que recomiendo que vigiléis el roscón mientras esté en el horno para evitar que se os oscurezca demasiado, ya que cada horno es diferente.



Ingredientes (para 2 roscones medianos):

Para el prefermento:
50 g. de leche entera
10 g. de levadura fresca
10 g. de azúcar
60 g. de harina fuerza

Para la masa principal:
60 g. de leche entera
15 g. de levadura fresca
430 g. de harina de fuerza
2 huevos M a temperatura ambiente
90 g. de mantequilla fría
1 pizca de sal
130 g. de azúcar glas
ralladura de limón
1 chorrito de agua de azahar
prefermento

Para la decoración:
1 huevo batido con una cucharada de leche
fruta escarchada o seca al gusto
almendra
azúcar

Preparación:
Para elaborar el prefermento, calienta ligeramente en el microondas la leche y desmenuza la levadura fresca en ella. Mezcla bien para que se disuelva y deja reposar 5 minutos. En un cuenco coloca la harina junto con el azúcar y echa la levadura disuelta en la leche. Mezcla todo y deja reposar unos 30 minutos aproximadamente.

Para elaborar la masa principal echa en una taza la leche tibia y disuelve la levadura fresca en ella. Deja reposar unos minutos y mezcla para que se disuelva bien. Reserva.

Tamiza la harina, échala en un recipiente amplio y haz un hueco en el centro. Echa en el hueco la mantequilla, la sal, los huevos, el azúcar glas, la ralladura de limón y un chorrito de agua de azahar. Mezcla todos los ingredientes y seguidamente el prefermento y la levadura con la leche que hemos disuelto. Mezcla bien a mano o en la amasadora con los ganchos de amasar hasta que los ingredientes estén bien integrados.

Engrasa ligeramente la encimera de la cocina con un poco de aceite, echa la mezcla y amasa con las manos de fuera hacia dentro. Si ves que necesitas un poco más de harina, añade un poco espolvoreada. Sigue trabajando la masa hasta que sea homogénea, lisa y elástica. Haz una bola, colócala en un recipiente engrasado ligeramente y cúbrela con un papel film. Deja reposar un mínimo de 4 horas, hasta que duplique su tamaño. Lo puedes hacer la noche anterior y guardar la masa toda la noche en el frigorífico y utilizarla al día siguiente cuando esté a temperatura ambiente. Para ello deberás sacarla de la nevera 1 hora antes.

Transcurrido el tiempo de levado, puedes hacer un solo roscón bastante grande o dos medianos, dividiendo la masa en dos. Yo prefiero la segunda opción porque son más fáciles de manejar y de hornear. Para elaborar dos roscones medianos, divide la masa en dos bolas y deja reposar 15 minutos.

Coge una de las bolas e introduce los dedos en el centro y poco a poco y con paciencia, ve agrandando el agujero (hazlo bastante grande porque la masa tenderá a cerrarse). Procura que todo el contorno del roscón tenga el mismo grosor. Pon un aro de metal engrasado en el agujero para evitar que éste se cierre ya que la masa tiene que levar una vez más.

Colócalo sobre la bandeja con un papel de horno. Deja que duplique de nuevo su tamaño durante unas dos horas aproximadamente. Pinta con la mezcla de huevo batido y leche el roscón, utilizando a ser posible un pincel suave o de silicona, con cuidado de no pinchar el roscón. Decóralo como más te guste: fruta confitada, almendras, perlas de azúcar... Yo esta vez he usado orejones y arándanos rojos deshidratados, almendras y azúcar humedecida en agua. Era lo que tenía en casa.

Hornea a unos 200 ºC con calor arriba y abajo durante unos 15-20 minutos en total, baja la temperatura a 180 °C los últimos 10 minutos de cocción. Si ves que ya se ha dorado suficiente antes de terminar la cocción, pon encima papel de aluminio. El tiempo y los grados son orientativos porque cada horno es diferente.

Deja enfriar el roscón sobre una rejilla para que la base no se humedezca. Cuando esté completamente frío, rellénalo de nata montada o trufa.

Fuente: Bavette Gastronomía.

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