10 oct. 2011

hashasli


¡¡¡Bueno, bueno, bueno!!! que pasada lo de esta receta. La he aprendido en el blog hierbas y especias y desde aquí quiero agradecer a Maite su aportación. Creía que iba a ser difícil de preparar, pero no lo ha sido. De hecho me ha parecido súper divertido. He pasado media tarde estirando y enrollando masa, pero ha merecido la pena. Lo de las semillas de amapola me ha encantado, nunca las había probado, pero su sabor le va genial a este tipo de bollería. La combinación de texturas y de sabores es increíble: ligeramente crujiente por fuera, blanda por dentro, el sabor combinado de la vainilla y las semillas... ¡todo es increíble!. Por cierto, no lo he mencionado todavía, se trata de una receta típica de Turquía. Si todos los dulces son así, creo que me trasladaré a vivir allí una temporada.


Estoy segura de que esta receta la voy a repetir más de una vez y de que va a conseguir muy buen puesto en el ranking de mi recetario, je, je. La receta original lleva miel por encima, pero yo he preferido utilizar las glasa que uso para los donuts. La próxima vez que los haga, probaré con mermelada de albaricoque y almendras tostadas. También existe la versión salada, pero todavía no la he probado. Cuando la haga, la añadiré a esta entrada.

El interior es espectacular, de verdad, no os podéis imaginar ¡Lo buenas que están!. Mira, mira.


No pude ni esperar a que se enfriaran... ¡qué golosa soy! jajaja.


Ahora vamos a la receta. Maite en su blog ha puesto la cantidad necesaria para 10 Hashaslis, pero yo he preferido hacer la mitad...

Ingredientes:
200 g. de harina de fuerza
150 g. de sémola de trigo
75 ml. de agua tibia
75 ml. de leche
1 cucharada y 1/2 de aceite de oliva
1 cucharada y 1/2  de azúcar
1/2 cucharilla de sal 
1/2 sobre de levadura de panadería
1/2 huevo

Para pincelar las capas:
30 g. de mantequilla
30 g. de aceite de oliva
3/4 de taza de semillas de amapola

Para la glasa:
50 g. de azúcar glas
2 cucharadas de leche
1 cucharilla de esencia de vainilla

Preparación:
Hacer esta receta no es difícil, pero requiere un poco de tiempo ya que deberás amasar la masa durante mucho tiempo para que esté muy elástica y no se rompa al estirarla. Esto es muy importante, así que ármate de paciencia. Yo la he amasado durante mucho tiempo, tal vez durante una hora, alternando mi amasadora y mis manos. Sabrás que la masa está lista cuando no se rompa al estirarla  con la mano hasta dejarla casi transparente.

Para empezar coloca en un bol los ingredientes secos y mézclalos bien. Después añade los ingredientes húmedos y amasa bien. Mójate un poco las manos cada vez que amases y trabaja la masa hundiendo los nudillos contra la superficie de trabajo. Verás que enseguida absorbe el agua, así que no dudes en mojarte ligeramente las manos cada poco tiempo. Cuando veas que la masa está manejable y muy elástica,
divídela en 5 partes iguales. Dales forma redondeada y déjalas que reposen durante 1 hora y 1/2 o 2 horas tapada con un paño húmedo para que no se resequen.

Echa la mantequilla y el aceite en un vaso y mételo en el microondas unos segundos en la función descongelar. De esta forma la mantequilla se ablandará sin calentarse. 

Moja un poco la superficie de trabajo y coge la primera bola. Yo empiezo con la primera bola cuando la masa ha levado 1 hora y 1/2. De esta forma para cuando llegas a la última bola no ha pasado demasiado tiempo levando.

Comienza aplanando la masa con las manos para darle forma redondeada y después aplástala con el rodillo. Una vez que la masa está bastante lisa, estira con cuidado la masa y presiona el extremo que has estirado contra la masa para que se sujete. Así, poco a poco hasta extender toda la masa y con cuidado de que no se rompa, aunque si se te rompe un poco no pasa nada porque después la tienes que arrugar. En este vídeo puedes hacerte una idea del proceso, pero eso sí, no te asustes porque nosotras no tenemos que ser tan profesionales como el del vídeo. Tan sólo quiero que veas cómo estira la masa y la sujeta contra la mesa. Tal vez con la práctica consigamos hacerlo cómo él. jeje.

Una vez estirada la masa, unta ligeramente toda la superficie con la mezcla de aceite y mantequilla. Espolvorea con unas pocas semillas de amapola y con cuidado levantas un extremo y lo pliegas sobre el extremo contrario. Después puedes ir ajustando los extremos hasta conseguir media circunferencia como puedes ver el a cuarta foto. 


Pliega la masa como ves más abajo, en la quinta foto. Después enrolla la masa arrugada sobre si misma como ves en la sexta foto. Y después enróllalo en forma de caracola como en la séptima foto. Colócalos sobre la bandeja del horno con papel de hornear y haces lo mismo con el resto de las bolas. Antes de meter en el horno, pincela cada bollo un poco del aceite con mantequilla que te haya sobrado. Hornea en horno precalentado a 200ºC hasta que este dorados. 

Mientras se hacen, prepara el glaseado. Mezcla el azúcar glas, la leche y la esencia de vainilla. Echa un poco de esta glasa sobre los Hashaslis aún templados. ¡Y a comer!

4 comentarios:

Maite (Mai) dijo...

Bueno! qué maravilla! verdad que se disfruta muchísimo con esta masa? necesita de su tiempecico pero es muy divertido estirar, enrollar.. jajaja! un gustazo, a que sí?
:-)
Yo estoy deseando comerlos de nuevo porque como dices es una sorpresa detrás de otra,
Besos

Maitza dijo...

¡Gracias por visitarme y dejar un comentario! Me hace mucha ilusión.

A ver con la versión salada. Tienen que estar de muerte.

Saludos...

La cocina de Camilni dijo...

Maitza, para ser los primeros te han quedado perfectos y muy ricos, no los he hecho nunca, pero al ver los tuyos me animaré.
Besitos reina.

Maitza dijo...

eso, eso, hazlos y me cuentas. Están muy ricos y puedes bañarlos con lo que quieras, miel, mermelada, glasa...

¡Saludos!